CASA RURAL Caballero de Castilla

Su Entorno 

Importantes monumentos y poblaciones están en su entorno entre las que podemos destacar,

COCA 

AREVALO 

OLMEDO

COCA  HISTORIA DE COCA 

EL BRONCE DE MONTEALEGRE 

TEODOSIO "EL GRANDE" 

MONUMENTOS DE COCA 

ESCULTURAS PRERROMANAS 

EDIFICIO ROMANO 

MURALLAS MEDIEVALES 

TORRE MUDÉJAR DE S. NICOLÁS 

IGLESIA GÓTICA DE Sª MARÍA LA MAYOR 

PUENTES 

ERMITA DE SANTA ROSALÍA

CLOACA ROMANA 

CASTILLO MUDEJAR DE COCA 

Coca situada a siete kilómetros de Santiuste San Juan Bautista.  En el interior de la comarca natural de Tierra de Pinares, es por su 

historia, sus monumentos, por la importancia de su entorno natural y por el interés de su realidad actual un punto de referencia obligado

para el turismo del interior de la península.

HISTORIA DE COCA 

Los primeros vestigios de la presencia humana en el solar caucense nos remontan al Bronce Antiguo (1.800-1.600), en el segundo 

milenio a.C. Son varias puntas de flecha que ponen en relación esta presencia con otros hallazgos campaniformes de los alrededores. 

No sería un establecimiento permanente sino itinerante.

 

Podemos hablar de un núcleo estable organizado y jerarquizado de población en la Primera Edad del Hierro (800-500 a.C.) siendo sus 

principales actividades económicas la agricultura cerealista y la ganadería.

En la Segunda Edad del Hierro, a partir del 500 a.C., la ciudad de Cauca de los textos clásicos, es una de las ciudades más prósperas 

del valle del Duero. Tiene entre 6 y 8 mil habitantes, un urbanismo plenamente desarrollado, unos órganos de gobierno independientes,

y una economía diversificada (incluyendo el comercio). Es, como el resto de ciudades vacceas, una ciudad-estado dirigida por una 

aristocracia guerrera, muy potente política y militarmente y, gracias a su particular situación estratégica, fácilmente defendible al 

encontrarse entre los profundos tajos de los ríos Eresma y Voltoya. Completa esta defensa natural con una potente muralla como 

señalan los autores latinos.

Roma logra doblegar su resistencia en el año 151 a.C. sólo por medio de un cruel engaño que está narrado por Appiano que eleva la 

cifra de sus habitantes a 20.000. Poco después, en el 134 a.C., Escipión, de paso hacia Numancia, permite repoblar de nuevo la 

ciudad. Nuevamente destruida en las Guerras Sertorianas (74 a.C.) logra rehacerse económicamente en los siglos posteriores.

 El Bronce de Montealegre constata como Cauca en el siglo II ya gozaba del privilegio de ser municipium romano. Durante los siglos IV 

y V, Cauca tendrá una notable importancia en el contexto de Hispania. Numerosas villas romanas en sus alrededores atestiguan la 

existencia de una rica economía agrícola. Es ahora cuando aparece aquí asentada una rica aristocracia romana que llegará a regir los 

destinos del imperio en su tramo final: Teodosio el Grande es el reflejo del dominio en Roma de este clan hispano.

Tras el asentamiento visigodo en la ciudad, pocas noticias tenemos de Coca. Perteneció, más tarde, tanto a musulmanes como a 

cristianos, fue conquistada por Almanzor y posteriormente por Alfonso VI en 1.086. En estas fechas se funda la Comunidad de Villa y 

Tierra de Coca, de la que dependerán 17 aldeas repobladoras y se rodea la ciudad de una extensa muralla.

En el siglo XIV posee 7 parroquias, entre ellas la iglesia de S. Nicolás y las de Sª María. En el XV pertenece a D. Íñigo López de 

Mendoza, marqués de Santillana. Por un intercambio entre éste y Alonso de Fonseca, Coca pasa a propiedad de este último quien 

inicia la construcción del castillo, lo que sucede a partir del 1453. Varios miembros de la familia Fonseca se hayan enterrados en la 

iglesia parroquial bajo unos excelentes sepulcros renacentistas.

Napoleón ocupará Coca en el 1.808 estableciendo sus tropas en el castillo. Fueron éstas las que saquearon el pueblo quemando el 

archivo municipal, la fábrica de vídrio, el Convento de Franciscanos y dejando el castillo en ruinas a su salida...

EL BRONCE DE MONTEALEGRE 

Es una placa de bronce encontrada fortuitamente en Montealegre (Valladolid) en marzo de 1.985 y que se haya actualmente en el 

Museo Arqueológico de Valladolid. En ella se renueva un anterior pacto de hospitalidad entre Cauca y Amallobriga. Está fechada en el 

134 d.C. y su importancia radica en que constata el estatuto de municipium de que gozaba Cauca (con todos los privilegios y cargas).

La inscripción ha sido traducida como:

"Siendo cónsules Lucio Julio Urso Serviano, por tercera vez, y Publio Vivio Varo, a cinco días de las nonas de octubre; Granio Silio, 

Emilio Sapieno y Julio Próculo, hijos de Elaseo, Otta y Aio, jefes amallobrigenses de los Lancos, Cabrumurios y Páligos, por los 

servicios prestados y en nombre de la cognatio renovaron el pacto de hospitalidad con el senado y el pueblo de los caucenses, a 

perpetuidad para ellos, sus hijos y para todos los descendientes de éstos.

 

Por los legados Marco Valerio Léntulo, dunviro, y Lucio Sempronio Quadrato".

TEODOSIO "EL GRANDE" 

Durante el siglo IV encontramos establecida en Cauca a una de las más influyentes familias romanas, perteneciente además a un clan 

que disponía de numerosos latifundios en el valle del Duero. Es en el seno de esta familia aristócrata y terrateniente en la que nacerá, 

en el año 345, FLAVIO TEODOSIO, que después será emperador entre los años 379 y 395.

Adquirió gran fama como general, pero se retiró a Hispania cuando el emperador Graciano mandó decapitar a su padre. Fue el mismo 

Graciano el que le ofreció la zona oriental del Imperio. Tras diversas disputas internas en el seno del ejército fue nombrado emperador.

En el año 1.995 se celebró en Segovia y en Coca un Congreso Internacional, "La Hispania de Teodosio", al que asistieron los mayores 

especialistas mundiales del periodo. Fue organizado por la Universidad SEK de Segovia que tiene en proyecto diversos trabajos de 

campo en la Villa. 

En el Ayuntamiento puede contemplarse un busto de bronce, obra del escultor Santiago de Santiago, con la efigie del último emperador 

que tuvo poder sobre todo el imperio romano. En el Arco de la Villa una placa honra su memoria

MONUMENTOS DE COCA

ESCULTURAS PRERROMANAS: 

Son tres esculturas zoomorfas las que se encuentran hoy en Coca. Dos de ellas se exponen en la parte exterior de la muralla, junto al 

Arco de la Villa. La otra se encuentra empotrada en uno de los muros del recinto exterior del castillo.

Son verracos labrados en granito y supuestamente protectores del ganado. Uno de ellos contenía una inscripción en latín hoy 

prácticamente borrada.

EDIFICIO ROMANO: 

Se trata de un edificio altoimperial, del siglo I o II después de Cristo, de funcionalidad no conocida pero que, sin lugar a dudas, tenía 

relación con el agua. Toda la parte izquierda era un gran estanque cuyo revestimiento hoy ha desaparecido. Por ello podría ser una 

vivienda con termas o bien una gran fuente monumental, pero en ambos casos con dos pisos.

Conserva una colección de estucos de estilo pompeyano pintados en los muros. Se disponen imitando paneles y los temas 

conservados son siempre geométricos. Estos estucos tienen la particularidad de alcanzar una altura de 2 metros aproximadamente 

siendo los que mayor altura alcanzan en toda la meseta norte.

Es posible que esta construcción esté relacionada con la villa de Teodosio El Grande cuya ubicación se encuentra muy cercana.

MURALLAS MEDIEVALES: 

Contiene una de las cuatro puertas que daban entrada a la ciudad. Hoy se conservan unos 200 metros de la muralla que llegó a rodear 

toda la ciudad medieval. Queda, con seguridad, la parte más elevada y de mayor grosor ya que protege la zona más vulnerable, la que 

no está flanqueada por las profundas cárcavas labradas por los ríos.

Construida en el siglo XII, la parte hoy visible está almenada y tiene tres torres. Contiene una de las puertas de entrada a la ciudad, la 

Puerta de la Villa, cuyo vano se cubre con unos arcos apuntados, abocinados y enmarcados por un alfiz, todo ello de ladrillo. El resto 

está construido por piedras de pizarra y cuarcitas, entre las que pueden verse materiales romanos y celtibéricos.

TORRE MUDÉJAR DE S. NICOLÁS: 

Fue construida en el siglo XII a imitación de un minarete islámico. Es lo que queda de la iglesia del mismo nombre derrumbada a finales 

el XVIII. Su construcción es de mampostería y ladrillo, con planta cuadrada. En su mitad inferior tiene cinco pisos de arquillos ciegos, 

mientras que en la parte superior podemos ver cuatro pisos de ventanas abiertas en el muro.

Actualmente es un mirador desde el que puede observarse, tan sólo a unos metros del profundo tajo del Eresma, tanto el casco urbano 

como la densísima capa vegetal que rodea a Coca.

IGLESIA GÓTICA DE Sª MARÍA LA MAYOR: 

Es la única de las siete iglesias con que contara Coca en otros tiempos. Se termina de construir en 1.520 sobre los cimientos de una 

iglesia románica de la que hoy sólo queda la parte inferior de la torre. Tiene una sola nave y es de planta de cruz latina. Está construida

en ladrillo para los muros y parte de la torre, mientras que los contrafuertes, las columnas interiores, los nervios de la bóveda y las 

ventanas son de caliza. A pesar de la fecha de su construcción, posee escasos vanos, por lo que su aspecto exterior es bastante 

macizo. 

La torre tiene tres partes diferenciadas: la inferior, de mampostería, es del siglo XII, al igual que la de S. Nicolás; la central, de ladrillo es

contemporánea de la iglesia (siglo XVI); la superior contiene el reloj y un original remate, es de principios de este siglo.

En el interior destaca la bóveda gótica de cinco tramos en las que se adoptan diversas soluciones estructurales. También, el retablo 

mayor, de gusto clásico. Aunque las obras de mayor importancia artística son los sepulcros renacentistas de la familia Fonseca.

Disposición: Son, en total, cuatro sepulcros realizados en mármol de Carrara. Dos de ellos se encuentran a ambos extremos del 

crucero; otros dos, a los lados del altar mayor. En el extremo izquierdo del crucero se encuentra la urna sepulcral de D. Fernando de 

Fonseca (fallecido en 1.463) y su segunda esposa Dª Teresa de Ayala; en la derecha, la de su hijo, D. Alonso de Fonseca (fallecido en 

1.505) y su madre, primera esposa de D. Fernando, Dª María de Avellaneda. Estos dos sepulcros se encuentran cobijadas bajo arcos 

de triunfo labrados igualmente en mármol.

Los del altar mayor son individuales. Corresponden, el de la izquierda a D. Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla y "primer fundador 

de esta casa" (fallecido en 1.473) y el de la derecha el de D. Juan Rodríguez de Fonseca, obispo de Burgos (fallecido en 1.524), hijo de

D. Fernando y Dª Teresa ).

Bajo el piso del crucero, y tras una sencilla lápida, yace D. Antonio de Fonseca, Contador Mayor de Castilla que fue quien encargó 

todos estos sepulcros, a la vez que los de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, padres de Carlos V. Falleció en 1.532.

Autores: Los sepulcros de los brazos del crucero tienen autorías distintas a los arcos bajo los que se encuentran. De forma poco clara, 

se produjo una transposición entre arcos y sepulcros de manera que al arco de la izquierda y el sepulcro de la derecha son de 

Bartolomé Ordóñez. A su vez, arco de la derecha y el sepulcro de la izquierda son de Doménico Fancelli, según demuestran los análisis

artísticos.

Son los mejores autores del momento ya que realizan, por ejemplo, los sepulcros de personajes como el Cardenal Cisneros, de Felipe 

el Hermoso y Juana la Loca (B. Ordóñez) o de los Reyes Católicos (D. Fancelli)

Los del altar mayor son terminados por varios discípulos de Ordóñez (G. da Fiésole y Simone Mantovano, el de la derecha y Pietro de 

Carona y M. Bernardi, el de la izquierda).

PUENTES: 

Cualquier acceso que se utilice para entrar en Coca atravesará necesariamente un puente. Las razones defensivas de su ubicación en 

época prerromana así lo determinan. Hoy existen tres puentes sobre el Voltoya, dos sobre el arroyo Balisa y uno más sobre el Eresma.

El puente más antiguo es el llamado "Puente Chico" sobre el río Voltoya. Es de época medieval, construido en mampostería y con dos 

ojos apuntados. Ha sufrido numerosas reconstrucciones pero aún se percibe su primitiva fisonomía.

 

De mayor tamaño es el "Puente Grande" sobre el Eresma. De un sólo ojo, construido con sillares de caliza y granito se levantó en 1.630

sustituyendo a un antiguo puente de madera.

El "Puente de Hierro", sobre el Voltoya, sostiene la línea férrea de Segovia a Medina del Campo hoy sin circulación. Es de finales del 

siglo pasado y de elevada altura unos 40 metros.

ERMITA DE SANTA ROSALÍA: 

Se encuentra en dirección a Navas de Oro, a escasa distancia del Puente Grande. Ha permanecido abandonada desde mediados del 

siglo pasado. Fue fundada en 1.728 por D. Gaspar de Sarabia y estuvo autorizada para impartir culto. Construida en ladrillo, posee una

galería abierta a las riberas del Eresma y una pequeña torre en uno de sus extremos.

CLOACA ROMANA: 

Es uno de los escasos vestigios que quedan en superficie de la antigua ciudad romana de Cauca. Se trata de una cloaca o canal de 

desagüe por el que se vertían las aguas residuales al río Eresma.

Sus paredes son sillares de piedra, mientras que el suelo está construido con lajas de pizarra. Su interior se encuentra cegado con 

materiales imperiales. 

CASTILLO MUDEJAR DE COCA 

 

CONSTRUCCIÓN: 

Fue mandado construir por D. Alonso de Fonseca tras obtener permiso del rey Juan II de Castilla en el año 1.453. Parece que la 

construcción finaliza a finales el siglo XV. Sabemos que en el 1462 funciona en Coca una ceca de emisión de moneda castellana y 

portuguesa que serviría para pagar la mano de obra que intervino en ésta.

MATERIALES:

El material básico es el ladrillo. La abundancia de arcilla en el subsuelo y de combustible (madera) con que cocerla facilitó la ingente 

tarea de la construcción. La piedra caliza se utiliza, en mucha menor medida, para las saeteras, las columnas del Patio de Armas y 

algunos elementos decorativos.

EMPLAZAMIENTO Y ESTRUCTURA GENERAL: 

Al no estar construido sobre una colina sino junto a los escarpes del río Voltoya, que aquí forma un extenso meandro, fue preciso rodear

el edificio de un profundo foso que alejara a los posibles sitiadores de sus muros. Tras el foso, dos grandes recintos: uno exterior, de 

función defensiva, y uno interior, más elevado y con torres en las esquinas, que protege las salas y dependencias. Éstas se disponen en

torno a un patio central o Patio de Armas.

Al primer recinto se accede por medio de un puente sobre el profundo foso. Al Patio de Armas, a través de una puerta defendida por un 

rastrillo.

La imagen exterior del castillo es de una extrema belleza. A diferencia de los castillos cristianos, de muros lisos, sillares regulares y 

monócromos, con un valor exclusivamente defensivo, aquí podemos admirar el triunfo de la fantasía, de la imaginación y del ensueño. 

Su originalidad es tal que está considerado el más bello exponente del mudéjar militar castellano.

El ladrillo se utiliza no sólo como material de obra sino también como elemento decorativo, creando llamativos juegos de color (crestería 

de ladrillo curvo y más rojo) y de formas (friso de arquitos ciegos hechos de ladrillos colocados en estrías). Los garitones se hallaban 

estucados y pintados con motivos geométricos de color rojo y azul, que aumentaban el cromatismo del conjunto, como aún puede 

observarse en muchos de ellos.

Su emplazamiento, junto a un extenso meandro del río Voltoya, aumenta el valor cromático del conjunto al coincidir en el espacio, y en 

la retina del espectador, las tonalidades verdes de la vegetación ribereña, los azules del cielo y los naranjas del propio castillo.

En el interior la riqueza cromática es aún mayor: la azulejería mudéjar del Patio de Armas (hoy desaparecida) y las pinturas murales de 

las salas aumentaban este derroche de color nada propio de la Castilla interior.

TORRES: 

El recinto interior se encuentra flanqueado en sus esquinas por sendas torres, en total cuatro. La mayor es la Torre del Homenaje. La 

Torre de la Muralla y la Torre de los Peces son de menor tamaño, aunque la Torre de Pedro Mata es mayor que éstas puede que por 

ser, junto a la del Homenaje, las que protegen la puerta de acceso al Patio de Armas. Esta diferencia de tamaño entre las torres 

produce, a la vista, una agradable gradación de volúmenes.

La Torre del Homenaje contiene en su interior distintas salas dispuestas en pisos y unidas por una angosta escalera de caracol 

construida, como el resto del castillo, en ladrillo. De abajo a arriba son: La Capilla, la Sala de Armas y la Sala-Museo. Sobre ella, ya en 

el exterior, se puede contemplar una panorámica del casco urbano y del entorno natural en que se encuentra Coca además de otros 

castillos de poblaciones cercanas como Iscar o Cuéllar.

PATIOS DE ARMAS:

 

Lo que hoy vemos es una reconstrucción del original. Del patio primitivo sabemos que quedan algunos de los capiteles de la galería 

superior y que sus muros estaban decorados con azulejos mozárabes de bello colorido, de los que hoy sólo quedan algunos 

ejemplares.

Capilla: Situada en la planta inferior de la Torre del Homenaje, la Capilla guarda algunas tallas románicas y góticas de la Virgen con el 

Niño. También, dos tablas del XVI de temas religiosos: una Crucifixión y una Anunciación.

 

Sala de armas: En ella se exponen diversas armaduras aunque su mayor atractivo es la decoración de los muros y del techo. Los 

mosaicos mudéjares de tonalidades rojas, blancas y azules, la decoración geométrica y la bóveda decorada con nervios góticos otorgan

a esta sala un interés especial.

Sala Museo: En una vitrina central se exponen algunos materiales arqueológicos celtibéricos y romanos así como diversos restos del 

primitivo castillo. Además, varias basas de mármol de decoración renacentista. 

Sala de los peces: Está situada en la torre del mismo nombre. Sus paredes, estucadas, están pintadas con una decoración de 

estilizados peces azules y rojos enmarcados con una imitación de ladrillos pintados sobre el muro.

Sala de los jarros: Llamada así porque en sus paredes se representan jarros entre arquerías mudéjares y sobre motivos vegetales. Un 

friso geométrico de lacería sirve de base a todo el conjunto pictórico.

 

Mazmorra: Esta sala y la que se encuentra sobre ella están unidadas hoy por un óculo practicado en el techo de la mazmorra. 

Impresiona la forma en que está construida para evitar la huída de los encarcelados.

 

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